¿Aprendiste a aprender?

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Γνῶθι μαθών
(Aprende a aprender)

En el Templo de Delfos, en la Grecia del siglo VIII antes del calendario cristiano, había 147 inscripciones llamadas los preceptos de Delfos, legado de conocimiento que los antiguos sabios griegos dejaron a las generaciones futuras. Los antiguos sacerdotes griegos no daban consejos ni oían las confesiones de los fieles. La educación moral de los jóvenes era llevada a cabo primero por los paidagogos (de allí viene pedagogo) y los paidotribes (quienes entrenaban físicamente a los niños) y continuaba más tarde con los oráculos, que, además de manifestar el porvenir y la voluntad de los dioses, establecían un orden moral y asesoraban en los problemas de la vida cotidiana por los que se les consultaba.
De todos los oráculos, el más famoso en el mundo antiguo fue el Oráculo de Delfos. En el pronaos del templo de Apolo en Delfos estaban recogidos los principales preceptos morales por los que se debían regir los griegos, bien en los muros, el dintel e incluso en algunas columnas de alrededor del templo. Los 147 Preceptos Délficos o Máximas Pitias eran frases sencillas atribuidas a los Siete Sabios de la antigüedad: Tales de Mileto, Pítaco de Mitilene, Solón de Atenas, Bías de Priene, Cleóbulo de Lindos, Periandro de Corinto y Quilón de Esparta.
Una de esas 147 máximas decía: Γνῶθι μαθών (Aprende a aprender). Eran más aforismos que sentencias. La libre interpretación era lo que convertía en exitoso al oráculo, en definitiva no decía nada concreto, pero las palabras eran aceptadas como certeras por la interpretación que cada cual realizaba. Esa fórmula se utiliza aún hoy en muchos libros de autoayuda.
Lo cierto, es que aprende a aprender resulta una frase interesante para reflexionar ¿Cómo deberíamos aprender? ¿Qué es aprender? ¿Existe un método para aprender? Una interpretación podría ser: convierte el deseo de aprendizaje en una actividad cotidiana. Aprender supone cambiar, modificar nuestras posturas, creencias, mitos, cuestionarlas y cuestionarnos, cambiar la observación que tenemos del mundo y el observador que somos. Claro que es mi interpretación, tal vez haya muchas otras, pero acaso ¿no se trata de interpretar el aprendizaje también?

Y vos, ¿Aprendiste a aprender?

Marcelo J. Silvera


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