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¿Creas mundos o los ignoras?



En ocasiones, (lamentablemente cada vez más raras ocasiones), en un grupo de Whatsapp se arma un interesante debate que nos pone a pensar reflexivamente sobre una temática. Esto sucedió anoche en el grupo que compartimos con mis colegas de Coaching Ontológico de la Universidad Nacional de Córdoba y aunque me instaron a no publicarlo, no puedo desaprovechar esa corriente de pensamiento que se generó.
Todo comenzó por el plagio. Confieso que me molesta enormemente la falta de creatividad y que se copien acciones de otros espacios para generar actividades propias. Y mientras debatíamos sobre ello, arrojé esta definición: Creer que todo está inventado es muy mediocre. Es quedarse con lo ya hecho y pensar que no hay posibilidad de generación. Incluso es ilógico para alguien que hay visto una mala película futurista; mucho de lo que aparece como real no está inventado, puede ser una idea pero si no está creado no existe. Es pensar que nada puedo aportar al mundo, porque todo ya está creado. Es la negativa total.
A veces puede parecer que los debates son a vida o muerte, pero en este grupo podemos discutir, enojarnos, ponernos furiosos incluso, pero sin perder el respeto y la unión; cuando el tema se aclara o se llega a una conclusión, volvemos a la "normalidad". Todo debate debería ser así, pero no siempre se encuentra gente dispuesta a debatir con fundamentos y respeto, y a no tomar todo personal. 
Vuelvo al debate. Allí surgió una pregunta: ¿Si no lo viste no existe?
Guau! Hay tantas aristas desde donde abordar esa pregunta. Si no nos quedamos con la respuesta simplista, es una cuestión filosófica interminable.
El Solipsismo es la creencia metafísica de que lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, y la realidad que aparentemente le rodea es incognoscible y puede, por un lado, no ser más que parte de los estados mentales del propio yo.
Por otro lado, para Parménides la realidad es solo lo pensado. Si piensas en algo es porque existe. Es o no es, no existe tercera opción. Es decir que si no lo conoces no existe, al menos para tu mundo, para tu creación del mundo.
La Ontología del Lenguaje nace como una nueva opción al programa metafísico. De forma opuesta al programa metafísico, donde el ente es, y no puede cambiar, la ontología del lenguaje sostiene que el ente no es, sino que el ente está siendo (el Dasein de Heidegger). Esto quiere decir, que el ente muta, y a este concepto se lo denomina devenir. Y el ente (en este caso el ser humano) muta a través del lenguaje. Somos conforme actuamos, y siendo que el lenguaje es acción, somos conforme generamos realidades a través del lenguaje. En definitiva, si lo nombramos existe; si somos ignorantes, no existe, o mejor dicho no existe para mi concepción del mundo.

Y vos, ¿creas mundos o los ignoras?
Marcelo J. Silvera


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