¿Qué tan infantiles son tus emociones?

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Sabemos ya, a estas alturas, que poseemos al menos una mente lógica, una mente animal y una mente emocional. Esto no significa tener tres cerebros, sino que las funciones de cada zona están divididas de esa manera. El neocortex nos permite tener sentimientos, lenguaje, comprensión de símbolos, arte, cultura, civilización, nos hace "humanos". El sistema límbico, sede de las emociones, está relacionado con la memoria y el aprendizaje. En esta zona está la amígdala, sede de los recuerdos emocionales  y que nos permite de dar un sentido a nuestras experiencias, porque permite reconocer las cosas que ya hemos visto y darle valor. El sistema reptílico es el instintivo, el que pone al cuerpo en alerta, reacción o acción ante las amenazas y situaciones amenazantes. Todo esto a modo (muy) sintético.
Vamos a centrarnos hoy en la mente emocional, en el sistema límbico. Límbico nos puede sonar a Limbo, que según el diccionario de la Real Academia Española es:
En la doctrina tradicional católica, lugar adonde irían las almas de quienes mueren sin el bautismo antes de tener uso de razón.
2. m. Rel. limbo de los justos.
3. m. Borde de una cosa, y especialmente orla o extremidad de la vestidura.
Sin embargo, límbico proviene del vocablo francés limbique, y este de limbe que significa borde. Es decir, que la etimología más apropiada es la de borde de una cosa. Aun así resulta significante que digamos que la parte emocional del cerebro es la que está al borde. Tal vez por aquella costumbre de medir la inteligencia solamente con razonamientos lógicos y no con las emocionalidad, lo cierto es que la mente emocional es la que menos desarrollamos intencionalmente.
Volvamos. La mente emocional es infantil, y cuanto más infantil más intensa puede ser la emoción. Esto implica entrenar la mente emocional, aprender a conocer nuestras emociones, cómo se desencadenan, cómo afectan nuestras relaciones, cómo afectan a nuestro cuerpo, y cómo controlarlas. Hoy decimos, y sabemos, que la persona que posee inteligencia emocional tiene más chances en la vida, de éxito, de una vida plena, de relacionarse. Saber controlar nuestras propias emociones, y comprender las emociones ajenas.

Y vos, ¿Qué tan infantiles son tus emociones?

Marcelo J. Silvera


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