¿Tienes empatía?

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En esta serie de posts, donde profundizamos aquello que comenzamos a abordar en el post ¿Desarrollas la inteligencia emocional? ya hablamos de la autoconciencia; de la comprensión y análisis de emociones; y de regulación de emociones; de las habilidades de comunicación verbal y no verbal; y de las habilidades sociales. El centro de nuestro pensamiento será en esta oportunidad la empatía:
La Inteligencia Emocional tiene una vertiente intrapersonal, que incluye: la percepción y expresión adecuada de las propias emociones, la conciencia y comprensión emocional y la autorregulación de las emociones; y otra vertiente interpersonal que supone percibir adecuadamente la expresión emocional de los demás, saber si mienten o no, relacionarse adecuadamente con los demás (habilidades sociales) teniendo en cuenta cómo piensan y se sienten (empatía).
Precisamente a esta última, la empatía, abordaremos para conocer sus características y su papel dentro de la inteligencia emocional, así como sus implicaciones en  el ajuste emocional y social.
En general, se considera que la empatía tiene fundamentalmente dos aspectos: uno cognitivo y otro emocional. La empatía cognitiva (o toma de perspectiva), es la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona: de comprenderla. Esta capacidad se aplica a las relaciones reales y también a las no reales como cuando vemos películas, o leemos un libro, y nos identificamos con los personajes.
La empatía emocional o simpatía es la capacidad de sintonizar con los sentimientos o preocupaciones de la otra persona. Eso puede generar sentimientos de preocupación y tristeza ante la necesidad de la otra persona. Pero también de alegría y entusiasmo ante lo que se nos está contando.
La empatía no se encuentra en una parte determinada ni especializada del cerebro, sino en todas y las responsables son las neuronas espejo.
Daniel Goleman señala que la empatía forma parte de la Inteligencia Social y que tiene dos elementos: la conciencia social (lo que sentimos sobre los demás) y la aptitud social (lo que hacemos con esa conciencia social). 
Dentro de la conciencia social, se encuentra:
• La Empatía primordial: sentir lo que sienten los demás (señales no verbales).
• La Sintonía: escucha activa para conectar con el otro.
• La Exactitud empática: comprender los pensamientos, sentimientos e intenciones de los demás.
• La Cognición social: entender el funcionamiento social, es decir, leer y comprender adecuadamente las situaciones sociales para saber cómo actuar.

Respecto a la aptitud social, Goleman identifica:
• La Sincronía: relacionarse fácilmente a nivel no-verbal.
• La Presentación de uno mismo: saber presentarse a los demás.
• La Influencia: dar forma adecuada a las interacciones sociales.
• El Interés por los demás; interesarse por las necesidades de los demás y actuar en consecuencia.
 
Según diversos estudios existe un tercer elemento que da sentido y hace “visible” a la empatía, y es el comportamiento prosocial. Es decir, si al estar con alguien somos capaces de observar adecuadamente qué siente, cómo se siente y porqué se siente anímicamente así, la consecuencia a este razonamiento cognitivo y emocional es actuar. ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Cómo puedo ayudarte? El comportamiento prosocial supone compartir, colaborar, consolar y ofrecer ayuda a los demás.
Igual que la empatía, el comportamiento prosocial hay que enseñarlo, practicarlo  y reforzarlo desde la niñez. Y eso supone trabajar los valores que expresan ese movimiento interno que suscitó el comprender y sintonizar con la otra persona, si no, la empatía es algo pobre. 

Y vos, ¿Tienes empatía?
Marcelo J. Silvera


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